dimecres, 8 d’octubre de 2014

1945. La boda


En el mes de mayo de 1945, con 33 años, la Yaya se casaba en Barcelona, seguramente dónde se bautizó, en Santa Maria del Mar.

Su marido, Clemente Puente, a su lado, su prima Luisa Nistal Puente y su marido Joaquin Tomas, supongo venidos de León. Fueron, después, los padrinos en el bautizo de mi madre. Los niños Joaquin y Maria Luisa. El señor que está al lado de mi abuela, pues no sabemos quién es.

Las novias vestían de negro en esa época, por que así podían utilizar el traje en otras ocasiones. Los zapatos que llevaba mi abuela....pues, super modernos, con plataforma y todo.

El 5 de mayo de 1945 fueron liberados los prisioneros del campo de concentración de Mauthausen y el 8 del mismo mes se acabó la segunda guerra mundial.

Mi Yaya explicaba que durante la guerra civil los rojos incendiaron Santa María del Mar, y el archivo católico se perdió. Cuándo se quiso casar, los curas no encontraban su partida de bautizo, y no le daban el permiso. Por eso se casó tarde. Decía que mi abuelo, su novio entonces, con todas esas dificultades, le proponía que se escaparan juntos, pero ella no quiso hacerlo.

Al casarse, mi Yaya dejó de servir en la casa de los Puig, y se puso al servicio de su marido. Y claro, la descendencia no tardaría en llegar.

dissabte, 12 de gener de 2013

Casa de mi tio Faustino, en 2013.

Mi tio Faustino fué hermano de mi Yaya, el tercero de los hijos de Inocencia Guerra y David Pérez. Casado con la Mercedes, tuvo dos gemelos y a mi primo David.

Antes que él, hubo otro Faustino, que se murió a les tres meses de edad, de una enfermedad llamada garrotillo, en Salamanca. Entonces era costumbre, si se moría un hijo, ponerle el mismo nombre al siguiente, si era del mismo sexo.

Mi Yaya, junto con mi abuelo, llegó a Portbou poco antes del 1946. Año que nacería mi madre. Poco a poco se vinieron también sus hermanos. Faustino se había casado con una gaditana, la Mercedes, que nunca ha perdido su típico acento.

Faustino se puso a hacer de zapatero. Yo lo recuerdo, bastantes años más tarde, claro, en la zapatería, trabajando. En verano, las tardes las pasábamos con mi primo David y su amigo, que nos preparaban juegos de magia y de circo. A veces íbamos a la zapatería. El ruido de las máquinas me daba mucho miedo.

Mi primo, sus hermanos y sus padres vivían todos en la misma casa que estaba la zapatería. Entrabas, atravesabas el infernal ruido de las limas de los zapatos, de las que a veces salían chispas, y entrabas en la cocina de la casa. También había habitaciones, un piso arriba y un patio, donde antaño se habían criado gallinas.

Recuerdo la estufa de queroxeno, el olor a lentejas en la cocina de mi tía, la guitarra electrica de mi primo, el jarrón y la palangana para lavarse las manos... Seguro que mis primos tendrían mucho que contar...

Se mudaron a la casa de enfrente, unos pisos nuevos, a los que se entraba por la otra calle. Mi primo, que nos daba clases de repaso en verano, montó allí una especie de academia de refuerzo. En la pared de enfrente de las máquinas de hacer zapatos, puso una pizarra enorme. No tengo ni idea de dónde sacó los pupitres.

No había vuelto a la casa hasta hace dos o tres veranos. Está en el fondo de una calle sin salida. La calle dónde yo nací. Hoy mismo he visto la foto en fb, en el muro de la Teresa Puig, y me ha hecho recordar...


No sé si la cuerda es para que nadie pase, o para colgar la ropa, algo muy típico de esta calle, al menos antes.


Curiosa factura la de la casa. El repujado de hormigón (hormigón de antes) sobre las piedras de diferents formas y tamaños: las piedras del lugar, que hablan del origen humilde de estas viviendas.


La puerta evidencia el uso de esta casa como almacén de andróminas. Y no creo que fueran de la casa, sinó que la gente ha ido echando ahí las cosas que no quería.  Lo interesante está en el techo de la vivienda: era de cañas y vigas de madera, simplicidad absoluta: esta casa se puede ir cayendo a trozos y todo se podrá incorporar al ciclo de la naturaleza.


Este es el piso superior de la casa de al lado, la última de la calle. Igual factura.


dilluns, 31 de gener de 2011

Inocencia Guerra Puparelli

Cosas de ella que me explicó la Yaya en el año 2005:

Mi madre tenia un hermano. Su mujer murió de cáncer, aunque no se sabía entonces que clase de enfermedad era.

Se bañaban en el Duero y sólo se lavaban cuando iban al río. Todos trabajaban en el campo y quedaban reventados.

Los hermanos de mi madre eran cuatro. El mayor, con 16 años, se fueron a la Argentina, uno detrás del otro. El primero que se fue se llamaba Máximo. Se colocó de panadero en Buenos Aires y luego puso una panadería.

El viaje duraba 20 días en barco.

Marceliano tuvo dos hijos de soltero, de la misma mujer, que era rica. El primero se llamó Manuel. La madre de la chica se enfadó mucho y el día del parto lo echó a la calle, junto a la Tomasa, que era comadrona. Después se fue a la Argentina, trabajó con Máximo. Años después vino a buscar a la madre de sus hijos y a sus hijos. El Manuel se murió de chaval, jugando al fútbol, de peritonitis. Fijate que le ponían baños calientes en la barriga...lo peor!!

Gumersindo, padre de la Tomasa y la Gertrudis, también se fue a la Argentina. Trabajó en la dehesa de Máximo. Entonces Marceliano se encargaba de la carnicería. Todos los años se juntaban toda la família en la dehesa de Máximo. Todavía dura la tradición.

David Pérez Galas

Padre de la Yaya.

Sólo sé que se hizo Guardia Civil porque en el pueblo no había mas que trabajo de campo, y tampoco no había para todos.

Murió en Tabarca, de una congestión cerebral. Decía mi abuela que era por todas las guardias que le tocaron hacer bajo el Sol.

Cosas que me explicó la Yaya sobre su padre:

- era guapo, moreno. Daba la talla para Guardia Civil. Le gustaban los toros y también las vacas sin cuernos (sabes a lo que me refiero, nena?)

- fue muy serio en el trabajo. Tuvo felicitaciones del Rey Alfonso XIII, que lo conoció en persona.

- falleció en Tabarca, donde fue destinado por descubrir un alijo de algo que implicaba a sis superiores. Dejó a su mujer embarazada de 2 meses. Fue enterrado allí.

diumenge, 30 de gener de 2011

Cádiz, 1938


En esta foto la Yaya tenía 26 años. En la dedicatoria pone:

"A mi querida madre y hermanos
 se la dedico de todo corazón,
  su hija y hermana que no 
  les olvida nunca.


Obdulia Perez

Cadiz, 22-5-38

2º Año Triunfal"


Le pregunté a la Yaya qué hacía en Cádiz ese año, y me contestó que fue a Cádiz sola desde La Fregeneda, a conocer a la Pepita, la novia de su hermano Baltasar. 

Su madre y sus otros hermanos se quedaron en Saucelle. Su padre ya había muerto.

Baltasar quizás estaba destinado allí y allí conoció a Pepita (mi tía Pepita nunca perdió el acento de Cádiz). 

En aquel entonces, el cañonero Calvo Sotelo, estaba en reparación en los astilleros de Cádiz. Según la Wikipedia, el Calvo Sotelo era un barco de transporte de cañones y soldados, encargado por el gobierno de Mexico junto con el Durango. El Calvo Sotelo se llamaba antes Zacatecas, y estaba amarrado en Cádiz cuando estalló la guerra civil, por lo que no se entregó nunca a los mexicanos y el gobierno de Burgos lo confiscó.

El 31 de mayo, el Calvo Sotelo realizó pruebas en el mar, y se percataron de su falta de estabilidad, pero como no tenían nada más a mano, decidieron que lo utilizarían. Entre junio y agosto de ese año, embarcaron en el cañonero alumnos y guardamarinas en prácticas. En septiembre realizó su primera maniobra militar.

El barco estuvo en activo hasta 1957. No sé cuanto tiempo estuvo la Yaya en Cádiz.

diumenge, 21 de novembre de 2010

La Misa de cabo de año

Será mañana lunes. A las 20h.

La tradición de hacer una misa, o lo que es lo mismo, recordar el difunto durante la misa, justo cuando se cumple un año del funeral ya sale en algunos escritos de la edad media, siglos XV y XVI.

Cuando moria alguien, se celebraba un funeral para enterrarlo, al cabo de un mes se volvia a hacer una misa por el alma del difunto y al cabo de un año se repite la misa. Es como si las misas ayudaran a pasar definitivamente al más allá, hacia el Cielo.

Esa tradición se ha mantenido en el catolicismo hasta prácticamente hoy en día. Aunque antes se volvia a dar el pésame ese día, asistían la familia y los vecinos y vecinas, y también se comía todos juntos.

Y a una, que ha estado educada en colegios de madres y hermanos, de tradición católica, pues no le habían enseñado eso de que al año hay que volver a misa, quizá lo habia oido en alguna ocasión, y, en consecuencia, le pasó lo siguiente el otro dia en  un pueblecito vaqueiro, junto a una pequeña capilla con una campana desproporcionada a la altura del campanario:

empezó a llegar gente, la mayoría abueletes en forma y con buenos coches, uno detrás de otros. Un señor muy amable nos explicó que venian todos para la "misa de cabo de año de un compañero". "Qué bien!" le contesté yo, mientras en ese justo momento, pensé que me podía haber mordido la lengua....."Bueno, quiero decir que.... lo siento mucho"  rectificaba en el mismo momento
En fin, el hombre no se lo tomó a mal.

Sobre las misas de cabo de año:

- las misas por los difuntos en testamentos de la edad media
- entierros, lutos y cementerios en Madrilejos
- ¿Cuántas misas católicas se le hacen a un difunto?
- el tema de la muerte en una aldea de Soria.

dijous, 22 de juliol de 2010

1937

Este año está marcado por dos defunciones familiares:

- la abuela Tomasa, que muere con 78 años.


- Gumersindo Guerra, hermano de Inocencia,y, por lo tanto, tio de la Yaya. Como se fué a Argentina, es muy probable que muriera allà, pero sólo tenia 37 años....

La Yaya tiene entonces 25, todavía no se habia casado y supongo que viviria en Barcelona.